En un populoso pueblo del interior de la
Provincia de Buenos Aires,justo ahi donde se juntan tantas lagunas- que no se entiende para que hay espacios de
tierra entre ellas - era habitual en los bares de la zona comentar entre
sus parroquianos viejas historias de misterio y suspenso.Costumbre pasada de
boca en boca, cuando se juntaban a la tardecita a charlar, tomar unas
espirituosas, jugar algunas cartitas, escribir., dibujar ... y en fin,todo lo
que se podía hacer gracias a que todavía no había tele,esa
gran¨espantareuniones¨de hoy día.
Pero había una de esas historiasque ocupaba todas las bocas y movilizaba todas las lenguas flojas,permanentemente...
La de esa alma errante,la de Juan el agricultor, que aparecía por la vieja estación sin horarios fijos,aunquecon preferencia de un lugar especialpara él ,donde había tenido“SU” problema...
Según se sabe,los días de grandes tormentas aparecía en la punta del andén“para afuera “y en especial durante tormentas de mucha actividad eléctrica,con ensordecedores truenos y...esos fatídicos rayos...
Era evidente queaun en la oscuridad propia de una tormenta,esa alma buscabala luz.
Fue en ese día especial - recordatorio de su
partida hacia algún otro universo oestado del alma -en que pasó algo
extraordinario,y memorable.
Versiones inquisidoras de otros paisanos, hasta
ahora no desmentidas,hablan aunque de una manera confusa delo mismo:¿que estaba
haciendo Juan en ese molino ?...si ya no podia ver venir los trenes allá a lo
lejos....si ya casi ni pasaban...
Sabedor de muchas cosas y meterete como todo
curioso,se había trepado a la torre del mecánico engendro, porque éste se había
trabado con fuertes vientosy por culpa de elloya no acompañaban sus musicales
chirridos los silencios de las tardes.
Juan distraído y absorto por lo que estaba
haciendo no se percató del tormentón que lo estaba envolviendo..y seguía..
De pronto la fuerte lluvia,los truenos,el
vientazo,y Juan seguía..
De pronto los relámpagos.....y BRAAMM,ese
terriblerayo,justo allí. Nunca encontraron su cuerpo. Tampoco las aspas del
molino...
Pasaron muchos años .Ya ni el tren lechero
circulaba .El antiguo poblado fue transformándose en una ciudad con
pretensiones creciendo sin detenerse y como era lógico ,hacia zonas mas
cercanas a la ruta,por donde ahora pasaban tantos micros insulsos, sin la magia
que siempre envuelve la llegada de toda formaciónde vagones contodos sus
sonidos,y sus luces.
Y que cosa!En el antiguo campo de Juan, cercano
al tendido ferroviario yabandonado desde loocurrido ypor esas cosas del destino
construyeron el primer Shopping, desde el cual se accedìa a la vieja
estación,hoy reciclada y transformada en museo,aunque con todas las
instalaciones y vías intactas.
Ni bien inaugurado ese lugar , el alma de Juan
comenzó una incesante búsqueday peregrinaje,hacia la luz.
Todos los testigos coinciden en que siempre
aparecía con las tormentas...Se repetía la historia en el mismo lugar,cerca del
metálicotanquede agua y molino,como tratando de recuperar su pasado...
Siempre de mameluco. Con la mirada perdida en el horizonte. Inmóvil, empapado por la lluvia,sin emitir sonido ni palabra,envuelto enesatenue pero perceptible luminiscenciaque atemorizaba por su sola presencia a su eventualesobservadoras,las viejitas típicasvestidas de negroque visitan los sombreados andenes como aguardando a sus viajeros eternos ....
Sus apariciones se acrecentaron.Se hizo conocido.Ya tenia título.Yaera...“ el fantasma vabagundo de la estación”.
También había desaparecido el temor de todos pues era inofensivo. El sólo estaba paradito allí. Imperturbable.
No obstante,algunos ya comenzaban a visitar el
lugar durante las tormentas para tratar de verlo,pero llenos de curiosidad casi
morbosa,y hasta a veces vociferándole insensateces.
Esto si hizo que Juan se molestara.Alli
comenzaron los roncos quejidosque mostraban un profundo dolor. Ese dolorde quien
tiene su alma atrapada entre los dos mundos. El de los vivos y el de los que ya
conocen el misterio de la vida eterna.
Esas mismas viejitas fueron las que comenzaron a
desviar sus plegariaspara calmar losquejidos crecientes de Juan ,que ya se
mantenía casi estático junto al incompleto molino y tanque de chapa de la punta
del anden,que usaban las¨vaporeras ¨....
Hasta que llegó el día del milagro.El mismo
escenario,unaterrible tormenta..,la incesante lluvia, los rayos.. ese frío que
calaba los huesos, Peroesta vezfue distinto.Ya habia tenido mucho dolor...
Las viejitas con su tremenda fe y sus plegarias
lo lograron.
De pronto junto alpozo apareció entero y
brilloso,el molino, como brotado desde el fondo de la tierra funcionando como
nunca y casi simultáneamenteel último gran rayo...y sí,desplomándose también
sobreJuan,como aquella tarde...
La blanquísimaluz producida por la energía del
rayo lo empujó durante un instante por sobre las cabezas de las
viejecitas.Cesaron los quejidos.Y,de prontola tormenta desapareció,el viento
cesó ytambién se esfumó el desarticulado molino, y todo tanfácil como había
venido.
Solo entonces Juan con una profunda y eterna
sonrisa de agradecimiento a esas viejitas,se elevó para siempre.
Se había abierto el camino de SUluz..
El vagabundo se había convertido en otro viajero,y élgracias a la fuerza de la fe develaría el misterio de la vida eterna.
Desde entonces no se lo ha visto.
Ese gran caserío con aspiraciones de ciudad, había perdido una atracción pueblerina pero habían ganado una gran experiencia.
A casi todos se les habían aclaradovarias cosas:
Con la fuerza de la perseverancia, la fe, la
oración;en algún momento se produce ese mágico momento. El de encontrar cada uno
de nosotros la luz,que nos aclara el camino..Igual quea Juan ,el agricultor.
Y que paradoja!Algunos trenes de carga volverían
a circular....los que mucho tiempo antes, Juaniba a ver desde el molino... que
ya no estaba... y que seguro fue conél.... abriendo otra hermosa época... casi seguro.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada